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Hosting gratis o dominio propio: lo que de verdad le cuesta a tu negocio

Por Gilberto Arenas · · 4 min de lectura

Arrancar con un sitio gratis en Wix, Blogger, Google Sites o WordPress.com es una decisión muy común, y tiene sentido cuando apenas estás probando una idea. El problema aparece cuando el negocio ya vende, ya tiene clientes y la web sigue viviendo en una dirección como tunegocio.wixsite.com/inicio. Ese ahorro de unos pocos dólares al año termina saliendo caro.

Qué es exactamente un "subdominio gratuito"

Cuando usas un plan gratis, tu sitio no tiene dirección propia: vive dentro del dominio de la plataforma. En vez de tunegocio.com, tienes algo como tunegocio.plataforma.com. Para la plataforma eres un inquilino más; para Google y para tus clientes, tu sitio es una parte del sitio de otra empresa.

Los costos que no aparecen en la factura

1. Confianza. Una dirección larga con el nombre de otra marca transmite "proyecto de fin de semana", no "empresa seria". Lo mismo pasa con un correo @gmail.com en vez de uno con tu dominio. Muchos clientes no lo dirán, pero sí lo notan, sobre todo antes de pagar.

2. Posicionamiento. Todo el esfuerzo que haces para que te enlacen otros sitios fortalece, en buena parte, a la plataforma y no a ti. La autoridad de dominio que vas construyendo no es tuya y no te la puedes llevar.

3. Publicidad y marca en tu sitio. Los planes gratis casi siempre muestran un banner o un pie de página con la marca de la plataforma. Es publicidad de otro, en tu página, frente a tus clientes.

4. Control limitado. Muchas veces no puedes instalar herramientas de analítica completas, agregar código de seguimiento para tus anuncios, configurar encabezados de seguridad ni editar archivos básicos como robots.txt.

5. El riesgo de mudarte después. Si algún día cambias de plataforma, la dirección vieja se queda con el proveedor. Todos los enlaces que te hicieron, las tarjetas que imprimiste y el posicionamiento que ganaste apuntan a una dirección que ya no controlas.

Cuánto cuesta realmente tener lo propio

Un dominio .com cuesta, en la mayoría de los registradores, entre 10 y 20 dólares al año. Un dominio de país (como .co, .mx o .com.ar) puede costar algo más o algo menos, según el país. A eso se le suma el hosting o un plan pago de la misma plataforma que ya usas, que en la mayoría de los casos permite conectar tu propio dominio.

Es decir: no necesitas cambiar de herramienta para tener dominio propio. Muchas veces basta con pasar al plan pago más básico y conectar el dominio.

Cuándo sí tiene sentido seguir con lo gratis

  • Estás validando una idea y todavía no sabes si va a funcionar.
  • Es un proyecto personal, un portafolio temporal o una página para un evento puntual.
  • No vas a invertir en publicidad ni en posicionamiento en el corto plazo.

En cuanto empieces a vender, a pagar anuncios o a repartir la dirección en tarjetas y redes, es momento de tener tu propio dominio.

Cómo pasarte sin perder lo que ya tienes

  1. Registra el dominio a tu nombre, con tu correo y tus datos, no los de la agencia o el amigo que te ayudó. Es tu activo; si no está a tu nombre, no es tuyo.
  2. Conéctalo a tu sitio actual o a la nueva plataforma, según el caso.
  3. Redirige las direcciones viejas a las nuevas, si la plataforma lo permite, para no perder visitas ni posicionamiento.
  4. Actualiza tus perfiles: Google Business Profile, redes sociales, directorios y firmas de correo.
  5. Registra el nuevo dominio en Google Search Console para que Google lo indexe cuanto antes. Si después de un tiempo sigue sin aparecer, revisa nuestra guía de por qué tu web no aparece en Google.
  6. Crea un correo con tu dominio (contacto@tunegocio.com). Es un detalle pequeño que suma mucha confianza.

En resumen

El sitio gratis está bien para empezar, pero no para crecer. Pasar a dominio propio cuesta poco y te devuelve el control de tu marca, de tu posicionamiento y de tu información.

Si ya tienes tu sitio y quieres que alguien revise si la migración quedó bien hecha, o que te ayude a hacerla, revisa nuestros planes: desde un diagnóstico puntual hasta la reparación completa.

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